Capítulo 21: Ahora Soy El Amo y Señor.
La mañana siguiente se presentó gris, sin lluvia, pero con ese cielo bajo que parece aplastar el ánimo. En la mansión Salinas, todo estaba demasiado tranquilo. Cada quien seguía sumido en sus rutinas, como si la casa funcionara en piloto automático, repitiendo los mismos gestos de siempre al comenzar el día.
El silencio se rompió cuando un automóvil negro cruzó los portones.
No fue una llegada discreta.
Se detuvo frente a la entrada principal y, antes de que la puerta se abriera, ya había mirad