CRUELLA
Habían pasado dos semanas y aun así mi magia seguía sin comportarse.
—Congelaste a alguien sin un hechizo, pero levantar una taza vacía ahora es demasiado avanzado —dijo Carly, entrecerrando los ojos como si yo fuera el problema.
Gemí, frotándome la frente.
—Por última vez, Carly, fue un accidente. No quería congelarla; solo quería que su puño no llegara a mi cara.
—Igual la congelaste, Cruella. Explica por qué una taza es más difícil que eso.
—¿Y cómo me va a ayudar que me regañes? —d