CRUELLA
Al salir del salón, Jason tomó mi mano y me dedicó una sonrisa tan atractiva que mis mejillas ardieron al instante. Sentí mariposas revoloteando en mi estómago. Pensé que odiaba la idea de que fuéramos mates, pero después de pasar tiempo con él hoy… ¿estaba empezando a gustarme? No estaba segura aún, pero sí sabía que ya no me desagradaba.
Caminábamos así, de la mano, hablando y riéndonos por cualquier tontería. Me sentía cómoda… hasta que—
—Cruella? —la voz de Sebastian me hizo soltar