CRUELLA
Al salir del salón, Jason tomó mi mano y me dedicó una sonrisa tan atractiva que mis mejillas ardieron al instante. Sentí mariposas revoloteando en mi estómago. Pensé que odiaba la idea de que fuéramos mates, pero después de pasar tiempo con él hoy… ¿estaba empezando a gustarme? No estaba segura aún, pero sí sabía que ya no me desagradaba.
Caminábamos así, de la mano, hablando y riéndonos por cualquier tontería. Me sentía cómoda… hasta que—
—Cruella? —la voz de Sebastian me hizo soltar la mano de Jason como si quemara.
Jason no lo mostró, pero pude sentir su decepción. Yo, en cambio, me preocupé por lo que pensaría Sebastian. Sé que pronto tendré que decirle la verdad sobre Jason y Kyle, pero… no quiero herirlo.
—Sebastian —respondí torpemente, empujando un mechón detrás de mi oreja.
Su expresión era indescifrable, pero sabía que estaba disgustado por lo que había visto, sobre todo porque aún no sabía que Jason era mi mate.
—¿Qué está pasando? ¿Desde cuándo ustedes dos son am