SARAH
—Buenos días, señorita Sarah —me saludaron Jane y las demás criadas en cuanto entré en la cocina—. ¿Necesita algo? Díganoslo y nosotros...
—No, Jane —le hice un gesto con la mano para que se callara—. Quiero preparar la cena para Knox. Llegará esta noche.
Se miraron entre sí, con el miedo reflejado en sus ojos. No hacía falta que me lo dijeran. Ya sabía por qué se comportaban así. La última vez que cociné en la casa se armó un gran caos. Probablemente no querían que algo así volviera a su