“¡No lo puedo creer! ¿Van a coger mientras estoy aquí?” Pensó la joven mordiéndose con fuerza el labio inferior hasta sentir dolor. Quería llorar, necesitaba salir de allí o arrancarse los oídos, lo primero que pudiera conseguir, pero por nada en el mundo quería escuchar a esa mujer gemir gracias a Ivan.
Miró hacia la puerta, aún estaba entreabierta.
“Sin tan solo pudiera llegar hasta allí” Pensó cerrando los puños con fuerza “Deben estar muy concentrados devorándose el uno al otro, no creo que