Nick cerró todas las puertas y ventanas de la cabaña con cerrojo. Apagó todas las luces que no eran necesarias y que podrían llamar la atención de sus enemigos. Necesitaban pasar desapercibidos lo mejor posible hasta que las cosas se calmaran.
Por el rabillo del ojo vio a Clara levantándose de la silla de ruedas con su niño en brazos.
-¿Qué haces? No te levantes- exclamó alarmado.
La joven madre lo ignoró y le entregó su bebé, que ahora dormía plácidamente entre cobijas, a la mujer que la ayuda