Sus bocas se fusionaron en una danza caliente y húmeda que parecía no tener fin. Ivan jamás había sentido su alma gritar y saltar de alegría y de excitación por besar a una mujer.
Siempre había sido su cuerpo quien respondía ante el tacto femenino, pero ahora se sentía muy lejos de allí, como si flotara en la habitación sintiéndose completo. La sola idea de que ese beso alguna vez se terminara lo asustaba.
¿Cómo podría volver a ser el mismo luego de besar esos labios que parecían haber nacido p