Lo último que Clara recordaba era que estaba acostada en la camilla en el quirófano rodeada de médicos y con una pequeña cortina debajo de sus pechos. No podía sentir nada de su cintura para abajo mientras los médicos trabajaban en el parto asistido.
Lo único que pudo hacer fue contener las lágrimas de emoción y miedo mientras esperaba el llanto de su hijo. Cuando el bebé lloró finalmente ella también lloró, viendo como alzaban al niño y lo acercaban a su pecho por unos minutos antes de llevarl