Después de abandonar la playa, Brandon regresó al hotel con la sensación de haber echado a perder algo que ni siquiera sabía nombrar. Había abierto la maleta varias veces durante la madrugada, decidido a marcharse, pero siempre terminaba sentado al borde de la cama, inmóvil, incapaz de doblar una sola camisa más.
Irse era lo correcto. Lo más sensato. Lo más seguro. Lo que necesitaba. Sin embargo, algo le decía que no tenía que apresurarse. Pero, ¿por qué tenía tantas dudas? Eso era algo que no