Brandon terminó de pie en medio de aquel club que no visitaba hacía meses. Parecía que había pasado demasiado tiempo desde la última vez que estuvo en ese lugar. Ahora todo le resultaba ajeno, en especial la mezcla de olores que inundaba sus sentidos: sudor y cuero.
Las luces eran rojas y tenues, bañando los cuerpos semidesnudos que se movían entre las sombras como espectros. El lugar estaba lleno de gemidos ahogados, del sonido de la piel contra la piel y del tintineo ocasional de unas cadenas