Al aterrizar, Brandon se subió a un auto que lo llevó directamente a la sede principal de la empresa.
—Señor Bianchi… —balbuceó la recepcionista, levantándose rápidamente al verlo—. ¿Está de vuelta? Disculpe, no nos avisaron…
Él alzó una mano, deteniendo cualquier cosa que pretendiera hacer.
—No necesito ceremonia.
Y con eso siguió caminando. Sin embargo, las miradas de asombro y desconcierto lo siguieron a cada paso.
En la sala de juntas ya lo esperaban.
Richard Hamilton fue el primero en pone