Evans no tenía demasiado tiempo para llevar a cabo su plan. Su hijo ya estaba de regreso en casa, así que lo único que tuvo que hacer Carlotta fue transferir el dinero a una cuenta en el extranjero. Todo estaba listo. Tan perfecto que nada podía fallar.
Se colocó unos guantes de látex para preparar la inyección. Sobre la mesa descansaba un pequeño frasco de vidrio sin etiqueta, obtenido mediante un contacto que, claramente, había silenciado con una buena cantidad de dinero. Contenía una cepa co