Cuando terminaron de hacer el amor, Xander pegó su frente sudorosa a la suya, tratando de regular el aliento. Las manos del hombre todavía apretaban sus muslos con una posesividad que ya no tenía fuerzas para combatir.
—Tengo que irme... —susurró ella, recordando lo importante—. Debo volver con Luna.
—Ve tú primero —cerró los ojos un segundo, aspirando el aroma de su cuello—. Esperaré aquí unos minutos antes de regresar al salón para que nadie sospeche.
Ella asintió, completamente de acuerdo co