De camino al trabajo, Xander compró un ramo de lirios blancos que había querido llevar a la tumba de Elena. Era siete de octubre y se cumplía un año más de su partida, pero no había una tumba a donde ir. Su cuerpo nunca fue encontrado y no pudo darle una adecuada despedida. En realidad, ni siquiera debería darle una despedida; Elena no tenía que haber muerto tan pronto. Pero eso era algo que no podía cambiar. Ahora solo podía tomar estas flores y lanzarlas al río, esperando que pudieran encontr