AARÓN
Al escuchar el desprecio con el que Lucas Knox escupió esa última frase contra mi esposa, la sangre me hirvió en las venas con una furia destructiva. Perdí por completo el raciocinio que me caracteriza y di un paso al frente, arremetiendo contra Lucas con la velocidad de un felino, cruzando el escritorio de un solo movimiento. Estiré mi mano firme, cerrando los dedos directamente alrededor de su cuello, estampándolo contra el respaldo de su propia silla.
—¡Vuelve a abrir la boca para insu