Mundo ficciónIniciar sesiónAARÓN
Salí disparado de la Torre Knox con Amelia perdiendo el conocimiento en mis brazos, cargándola en un movimiento limpio y rústico. Al llegar al estacionamiento, la acomodé en el asiento del deportivo y fue ahí donde el maldito pánico me congeló la sangre: el borde de su falda tenía una mancha de sangre roja y espesa que se extend&iacu







