Mundo ficciónIniciar sesiónAARÓN
Deslicé mis pulgares por última vez sobre el arco de sus pies, reduciendo la presión de forma paulatina. El temblor que recorría el cuerpo de Amelia había cedido por completo. Al levantar la vista, me di cuenta de que sus párpados se habían cerrado; su respiración, antes rota y entrecortada, ahora era suave, rítmica y profunda. Se había quedado profundamente dormida sobre los cojines del sofá, ven




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