Mundo de ficçãoIniciar sessãoAMELIA
—Gracias, Aarón —murmuré, forzando las piernas a moverse para separarme de su pecho en mitad de la sala.
El recuerdo de su promesa de averiguar la verdad sobre mi madre seguía vibrando en la penumbra del penthouse, pero el dolor punzante en mis pies, entumecidos tras horas de tensión sobre los tacones de aguja en el set del canal, me hizo soltar un gemido ahogado. Tropecé, perdiendo el equilibrio antes d







