Mundo de ficçãoIniciar sessãoAMELIA
—¿Asesina? —repetí, sintiendo que la palabra me quemaba la garganta mientras lograba zafarme de su agarre con un movimiento violento que lo obligó a retroceder. Me planté frente a él, ignorando el temblor de mis manos, y lo miré directamente a los ojos, rompiendo por fin el silencio que me había encadenado a su voluntad durante años.







