AARÓN
El desprecio en los ojos de mi abuelo no disminuyó ni un poco mientras sostenía el acta de matrimonio entre sus dedos. Su mirada recorrió la estancia, deteniéndose en Ivanna y Chad, quienes observaban la escena con una tranquilidad que delataba que ya habían obtenido lo que querían de esta emboscada familiar antes de nuestra llegada.
—Si creen que van a seguir usando ese archivo para extorsionar a mi familia, están muy equivocados —declaró el abuelo, su voz resonando con una frialdad impl