Amanda.
Elijah.-
Las luces tenues del bar apenas disimulaban la tensión en el ambiente. El humo de cigarrillo se mezclaba con el olor a ron barato y sudor, creando una atmosfera densa que se adhería a la piel.
Desde mi mesa, en un rincón estratégico fingía beber mi trago mientras mis ojos no se apartaban de la mujer con peluca negra y arete en la nariz que atendía la barra.
Obviamente me gustaba mejor como rubia, aunque como morena Abril no se veía nada mal. Los hombres no dudaban en coquetearle se h