Mundo ficciónIniciar sesiónMaikan se mueve hacia la mesa que preside el hombre medio desnudo de cuarenta y tantos que gobierna la manada y no puedo evitar que mi mirada se fije en los músculos de su pecho.
“Ese señor podría ser tu padre”, me digo, pero luego recuerdo al hombre que acaba de ser echado de la sala y el corazón comienza a dolerme.
―Le diré a alguien que le traiga un suéter a papá―dice Kieran que ahora se sienta a mi lado―a todas las lobas aquí se les está cayendo la baba―añade y yo miro a o







