95. Por poseerte
Hield estaba atrapado por ella en esa posición tan sugerente. Era prisionero de la magnitud de la situación y la mirada de Hee-sook. Aunque podía sentir el calor de su cuerpo y la tensión en el ambiente, cesó todo intento por liberarse. Sus ojos recorrieron el rostro de ella, aquel que irradiaba fuerza, seguridad y una belleza enigmática que lo inquietaba y lo atraía a la vez. No era solo su rostro lo que le generaba ese conflicto interno; era toda el aura que ella poseía, una combinación de au