90. La presa

Hee-sook había regresado a su penthouse. Se quitó su ropa y se duchó. Se puso un baby doll erótico, que la hacía lucir sensual y hermosa. Fue a la cocina por soju coreano. Se sirvió en una copa y en su celular empezó a buscar sobre Hield Dietrich. Revisó las redes sociales, pero los Dietrich eran muy reservados. Ninguno de ellos tenía fotos, solo una familiar de los señores Dietrich y los tres hermanos cuando eran niños. Enseguida distinguió a su pequeño impostor. Era tan dulce e inocente, que
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