80. El alzamiento
La textura de los labios de Heinz era firme, que resultaba en una combinación de suavidad y un leve sabor salino, como si en cada beso le transmitiera la misma declaración silenciosa de posesión y dominio. Ha-na notaba la intensidad con la que él la retenía; no había escape posible. Aunque tampoco quería huir de él, porque en vez de asustarla, aquello la embriagaba y la hacía estimular más. Su mente divagaba en pensamientos confusos y fugaces, mezclando la idea de la libertad y el sometimiento