64. El acorralamiento
Los ojos de Heinz se clavaron en los de Ha-na, llenos de una intensidad contenida. Ella sostenía su mirada sin parpadear, sin ceder un ápice de terreno en aquel enfrentamiento silencioso. Podía sentir la rabia y la decepción de él, pero también el cansancio que ambos compartían después de tantas horas de hostilidad no resuelta. Era como si en ese momento cada uno estuviera pidiendo, sin palabras, una respuesta a una pregunta que ni siquiera querían formular.
Heinz extendió la mano y tomó la not