65. El instinto
Heinz también estaba ante un sentimiento primitivo e impulsivo, que había cegado su entendimiento. El beso era una especie de confesión que no podía reprimir. En cada roce de sus labios y suspiro compartido, se escondían emociones profundas, miedos y deseos que nunca había expresado en palabras. Sentía que su control, ese que tanto se esforzaba en mantener, se disolvía en el contacto con ella. Era como si sus sentimientos, habitualmente confinados tras una máscara de rigidez y disciplina, se hub