62. El papel
Heinz optó por quedarse en su oficina durante el almuerzo, sin siquiera molestar en salir. Había ordenado que le trajeran un sándwich y café, pero el apetito era lo último en lo que pensaba. En su mente, cada intento de distraerse del conflicto se veía frustrado por el recuerdo constante de sus palabras. Cada documento, cada informe que revisaba, le parecía tan inútil y superficial comparado con la carga emocional que llevaba. La furia que había sentido la noche anterior aún burbujeaba bajo la