61. Los enojados
En su habitación, Ha-na se había recostado en la cama, con su cuerpo aún tembloroso por los sollozos que se escapaban a pesar de sus esfuerzos por reprimirlos. Al oír los pasos de Heinz alejarse, una sensación de vacío la invadió. Esa última conversación había sido una de las más dolorosas de su vida, y el cansancio emocional la envolvía por completa. La tristeza y la frustración se mezclaban con una profunda decepción. No podía entender cómo alguien que, en muchos momentos, le había demostrado