44. La ebriedad
La cena continuó, y aunque Ha-na participaba en las conversaciones, no podía evitar sentirse un poco fuera de lugar. Sus compañeros la trataban con amabilidad, pero siempre había esa ligera barrera cultural que la hacía sentir un poco diferente. No era desagradable, simplemente… diferente. Estaba acostumbrada a ello, pero a veces, en situaciones como esta, se sentía como si estuviera en una vitrina, siendo observada desde lejos.
Algunos de los hombres del grupo también la miraban más de lo habi