201. El auditorio
Heinz y Ha-na llegaron juntos al edificio de la empresa en medio de una mañana radiante. Ella vestía un conjunto elegante, sencillo pero impecable, y él, como siempre, llevaba un traje perfectamente entallado que destacaba su puerta majestuosa. Mientras atravesaban los pasillos, los susurros no tardaron en surgir. Ha-na podía sentir las miradas de sus compañeros de trabajo, algunas curiosas, otras envidiosas, pero todas cargadas de interés.
No era solo la presencia de Heinz, imponente y magnéti