200. El salvador
Los señores Harada los miraban por la ventana. La verdad era que estaban agradecidos con el hombre que había salvado y ayudado a su hija, luego de que aquel la abandonara en la boda. Era increíble que hubiera que después de ese suceso tan traumante, hiciera que se enamorara de él y que estuvieran juntos. Ni como madre y padre sabían cómo tratar ese suceso. Pero Heinz Dietrich había sacado cargada a Ha-na del salón de bodas, luego se la había llevado a otra ciudad y ella había vuelta más tranqui