18. La tormenta
Era frustrante, porque, aunque lo odiaba, aunque sentía una rabia profunda por todo lo que representaba, había algo más allí, algo que no podía controlar. Se sentía atrapada entre el odio y algo más, una curiosidad oscura, una atracción que no podía negar, aunque quisiera. Pero ese pensamiento la asustaba, la enfurecía. No quería que Heinz tuviera ese poder sobre ella, no quería sentir nada por él, pero su cuerpo no parecía estar de acuerdo.
¿Qué iba a hacer ahora? Se preguntó mientras el cansa