19. La postura
—Nada, solo salí a dar un paseo y de casualidad la vi por aquí —respondió Heinz con una calma pasmosa, pero ambos sabían que no era cierto. Su tono era tan natural que casi podría haberle creído si no fuera por el contexto. Era obvio que él la había estado buscando.
Ha-na presionó los labios, sintiendo que una pequeña chispa de furia comenzaba a encenderse dentro de ella. No podía soportar lo manipulador que parecía, cómo siempre aparecía en los momentos en los que menos lo quería. Además, ¿qué