139. El amanecer
El amanecer se filtraba a través de las cortinas, bañando la habitación en una luz suave y dorada. Ha-na despertó primero, aún envuelta en el calor del abrazo de Heinz. Por un momento, permaneció quieta, escuchando su respiración tranquila y sintiendo el peso de su brazo sobre ella. La calidez de esa cercanía le brindaba una extraña mezcla de confort y confusión. No había palabras que describieran exactamente lo que sentía, pero decidió no pensar demasiado en ello y disfrutar del momento.
Heinz