138. La sensación
Heinz se había preocupado, pero ella había tomado la iniciativa. La cargó en su brazo y la llevó a la recámara. Cerró la puerta detrás de ellos con un movimiento decidido, creando un espacio aislado del resto del mundo.
En sus brazos, Ha-na descansaba como si fuera el tesoro más preciado, pero al mismo tiempo se sentía fuerte y segura en la cercanía de su cuerpo. Su corazón latía con fuerza, casi al compás de los pasos de Heinz, resonando en su pecho. Ella lo escuchaba y lo sentía, cada latido