Mundo ficciónIniciar sesiónLa expresión de Sebastian se suavizó poco a poco. Le apartó con cuidado el cabello revuelto y le preguntó con una sonrisa leve:
—¿Qué estás murmurando tú sola?
—Yo… —Linda se quedó sin palabras; decirlo en voz alta le resultaba demasiado vergonzoso.
Sebastian observó su expresión tímida y dubitativa, y enseguida adivinó que estaba dándole vueltas de más a algo otra vez.
—¿Estás pensando que yo soy… impotente? —dijo de pronto.
Las mejillas de Linda se encendieron al instante. Su expresión atónita confirmó todas sus sospechas.







