Mundo de ficçãoIniciar sessão—No lo sé… ah—ah, me duele la cabeza… —la voz elevada de Sebastian aterrorizó a Mariana. Ella se estremeció, el rostro perdiendo todo color mientras se sujetaba la cabeza, atravesada por un dolor punzante.
Linda apoyó una mano en el hombro de Sebastian.
—Sebastian… despacio. No la presiones.







