El leve murmullo de risas me sacó del sueño. Por un momento, pensé que seguía soñando, pero el sonido era real, cálido y cercano. Abrí los ojos lentamente, ajustándome a la luz de la mañana que entraba por la ventana.
Y allí estaban.
Alaric estaba en el suelo, sentado con las piernas cruzadas, mientras Igor intentaba arrebatarle algo de las manos. Mi pequeño, con su cabello despeinado y su risa contagiosa, era todo lo que iluminaba la habitación. Alaric se dejó "vencer", soltando el pequeño muñ