CAPÍTULO 41

Elena

—Mamá —abracé a Igor y lo apreté en mi pecho.

—Elena —insistió Alaric, esperando una respuesta a su pregunta—. Elena, debemos hablar.

El ya sabía la verdad, No había duda. Era obvio que Atenea no iba a quedarse callada.

—No hay nada que discutir, Alaric.

Sentí su presencia acercarse de nuevo, pero antes de que pudiera responder, otro conjunto de pasos se unió a nosotros. Liana llegó, su respiración agitada.

—Elena, algo urgente ha sucedido.

Junto a ella, un beta de la manada se adelantó
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