ELENA
Mi espalda estaba presionada contra la corteza rugosa del árbol, mi respiración entrecortada mientras luchaba por mantener el aire en mis pulmones. Unas manos ásperas me sujetaban del cuello, privándome del oxígeno que tanto necesitaba.
La sensación de asfixia era insoportable, pero mi instinto de supervivencia superaba cualquier debilidad.
—Así que Elena Moon White.
—¡Suéltame!
—Hoy es el día de tu muerte.
Llevaba dos días en búsqueda de Dante, me aparté de mis betas, ya que creí verl