ELENA
El invierno había llegado, se sentía en el ambiente. Cada paso que daba resonaba suave en la nieve que crujía bajo mis botas. El paisaje era un lienzo blanco, cada rama y cada colina cubiertas por el invierno que había llegado sin aviso.
Los siguientes meses serían de invierno crudo, pero la manada Moon White era tan fuerte que soportaba las temperaturas bajas, su pelaje blanco, los mantenía calientes, a diferencia mía, llevaba puesto un abrigo de piel que me brindaba el calor necesario.