—Te estaba buscando —dijo Luca con frialdad, lanzándole una mirada gélida antes de pisar el acelerador, como si quisiera desahogar su frustración.
En el asiento trasero, Isla se acurrucó con miedo en los brazos de Vanessa.
—Señor Kensington, hay una niña en el coche. Le ruego que conduzca con cuidado —dijo ella, frunciendo el ceño y abrazando a Isla con fuerza, su voz cargada de enojo contenido.
Solo entonces Luca miró hacia atrás, observó a la niña y poco a poco redujo la velocidad.
—Tenemos q