A la mañana siguiente, Vanessa desayunaba con Isla y se sentía feliz al ver su apetito.
—Mi querida Isla, asegúrate de escuchar a la hermana Mariah hoy, ¿de acuerdo? —Vanessa acarició la cabecita de Isla.
Isla se volvió hacia Mariah y preguntó juguetonamente:
—Hermana Mariah, ¿soy la amiguita más obediente?
Al escuchar la pregunta de la pequeña, Mariah se detuvo con la cuchara en la mano y sonrió, asintiendo:
—Así es, Isla es la mejor.
—¡Mamá, lo escuchaste! —Isla miró a Vanessa con confianza.