Mundo ficciónIniciar sesiónEl taxi se detuvo frente al edificio de Kensington Gardens con un chirrido de neumáticos que resonó en la calle vacía. Joe Kensington no esperó el cambio; le lanzó unos billetes al conductor y salió corriendo bajo la llovizna fría de la noche londinense.
En su bolsillo interior, pegada a su pecho como un escudo, estaba la nota de la señora O'Malley. Un trozo de papel sucio que valía más que cualquier contrato que hub







