97. Niñera y fiebres
97. Niñera y fiebres
La noche cae pesada cuando Elise cruza la puerta de su casa. El silencio no es normal. No es el silencio ordenado que suele acompañar las rutinas. Es uno tenso, quebrado por pasos apresurados.
La niñera aparece en el pasillo con el bebé en brazos. Tiene los ojos húmedos.
—Señora… yo… intenté bajarle la temperatura pero no cede.
Elise no necesita más explicación. Extiende los brazos y recibe al niño contra su pecho.
El calor lo atraviesa todo.
—¿Desde cuándo?
—Hace