37. Regreso luego
37. Regreso luego
El beso se intensifica sin que ninguno de los dos lo planee. No hay urgencia al inicio, solo una cercanía inevitable, una tensión acumulada que por fin encuentra salida. Kristian profundiza el contacto con cuidado, como si temiera que Elise desaparezca si presiona demasiado. Elise, aún aturdida por todo lo ocurrido, responde con un suspiro que traiciona su resistencia.
Entonces la puerta se abre.
—¿Señorita…? —dice una enfermera, entrando con una carpeta en la mano.
La escena la detiene en seco. Elise y Kristian se separan de inmediato, como dos adolescentes descubiertos. La enfermera parpadea, incómoda.
—Lo siento… —murmura—. Regreso luego.
Da media vuelta y se va sin esperar respuesta.
El silencio que queda es espeso.
Elise apoya una mano en la camilla. Tiene la mirada desenfocada y respira demasiado rápido, como si acabara de correr. Kristian no está mejor. Se pasa la mano por el rostro, tenso, intentando recuperar la compostura.
Ambos evitan mirarse duran