34. Accidente y Rescate
34. Accidente y Rescate
El tráfico en la capital es un caos absoluto. Los autos apenas avanzan unos centímetros cada varios minutos, y el aire dentro del vehículo comienza a sentirse pesado. El conductor, Boris, aprieta el volante con ambas manos mientras observa el reloj del tablero por enésima vez. Una gota de sudor le recorre la sien.
Raymond Mitchell recibió órdenes claras de Boris: debían llegar rápido a la residencia que el señor Lebedev había preparado para Freyja. No había margen para