24. Arresto domiciliario
24. Arresto domiciliario
Dos días pasan con una lentitud que desespera a Elise.
Kristian prácticamente no la deja salir de la habitación del hotel. Cada intento suyo por cruzar la puerta termina con una mirada severa, una excusa médica o una orden disfrazada de preocupación y él devolviéndola a la habitación. Elise sabe que, objetivamente, debería estar agradecida: está herida, perdió sangre, necesita reposo. Pero su paciencia no es infinita.
Así que se refugia en lo que siempre ha sido su esca