Sus párpados se cerraron con lentitud…
Cuando Alejandro terminó de ducharse y se acercó a la cama, lleno de entusiasmo, se encontró con que Sofía ya estaba en un sueño profundo. Al principio, pensó que solo estaba fingiendo, que era parte de un juego coqueto entre ellos. Pero el ritmo tranquilo de su respiración no dejaba lugar a dudas.
La escena lo dejó confundido.
Bajó la mirada hacia sí mismo y luego, con un suspiro de resignación, la miró a ella.
«Ni modo», pensó, «será en otro momento».
No